La montaña de Olérdola ha servido de enclave estratégico al hombre desde hace más de 4000 años, pasado todo este tiempo en la actualidad podemos visitar los vestigios de un poblado ibérico y hacernos una idea de la forma en que vivian.

Lo primero que destaca es la iglesia románica reconstruida varias veces y en perfecto estado de conservación gracias a la reciente restauración.

Aquí por la parte trasera podemos apreciar un anexo de la época prerománica construido entorno al año 929.

Podemos ver también una cisterna romana, las necropolis y una tintorería Ibérica donde se pueden ver las cubetas y los canales que usában para teñir la piel y otros tejidos.

Es una visita rápida en unos 45 minutos se puede ver todo bien, saliendo hacia el aparcamiento podemos acceder a una necrópolis que está fuera del recinto, la entrada 2,50 €.
Después podemos enfilar la N-340 direccion Barcelona y aprovechar para disfrutar de los paisajes de viñas que nos rodean a ambos lados de la carretera.
Los famosos viñedos denominación de origen Penedes, desde las pequeñas explotaciones familiares hasta los grandes viñedos de las grandes empresas vinicolas.

Y si no tenemos mucha prisa en la práctica totalidad de los pueblos que iremos cruzando podremos comprar o degustar algunos de sus caldos.
